lunes, 21 de mayo de 2012
pautar el objetivo
Hace cuatro meses que nació mi segunda hija y desde entonces he ido transitando por el camino espinoso del peuperio, la cuarentena, y demás yerbas. Todo se ha ido manifestando tal cual aparece en los libros, no me he salteado ningún síntoma, ninguna conducta, ninguna reacción histérica, ningún alboroto hormonal. Se puede decir que soy una paciente ejemplar. Por supuesto que eso incluye que no me siento comprendida por nadie: marido, obstetra, familiares, amigos. Esa es la razón principal por la que escribo el blog: para desahogarme aunque todos piensen que exagero.
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